Las hormigas, llamese Formica ruffa, hormiguita, amiga del césped, enemiga de jardìn y cocina, manjar ( entiéndase así en algunas tribus), ese pequeño animal que benjamìn aplasta con su dedo pulgar cuando juega en el jardín, sí ése. Él que trabaja y trabaja en verano para el invierno, ése que en invierno organiza su hormiguero y cuida a su reina, ése noble y poco preciado insecto, vive trabajando y organizando, por que le interesa el bien de su colonia.
La enemiga de benjamin ciertamente no le importa a nadie, tal vez a los osesnos que con su alargada trompa causan la muerte de miles de colonias de ruffas, salvo a ellos, a nadie parece importarle la suerte que nuestra pequeña tenga.
Tome un respiro, piense en un atardecer y luego enfoquese, me interesa dejar bien en claro mi insectívora analogía; imaginemos que pudiesemos imaginar todo, bien; conocí una vez a una amiga, Clara, era de la clase obrera y trabajaba y trabajaba, no sólo en verano, pues en invierno era una de las guardias rotativas de la vanidosa reina. Estabamos en un bar del centro, de esos que huelen a pino barnizado, tomábamos malta. Mira que las cosas no son como las imaginas, me dijo. Allá las cosas son muy totalitarias y bastante rígidas, no cualquiera vive en ese hormiguero. Y de que hormiguero me hablas? , pregunté ingenua, tiene acaso algo distinto de las otras? . Con orgullo pero algo reflexiva (que pude percibir por sus antenitas) dijo: Sí, es la colmena Ruffiroyal, y tiene todo de distinto, tu piensas; que carajo? si son sólo hormigas, mira, nuestra vida es igual que la de ustedes, creo yo. En mi colonia se trabaja muchísimo, seguimos un régimen de vida y seguimos a un líder. No tenemos mucho contacto con otras colmenas, pues, nuestro líder no tiene buenas relaciones con los otros líderes, es lamentable, lo sé, pero supongo que prefiero estar en ruffiroyal, me dijo Clara, mientras sus antenitas denotaban cada vez más su tristeza y su malta poco a poco iba desapareciendo del vaso.
Yo no sabía mucho de hormigas, la verdad, pero ella parecía ser una hormiga noble y bastante simpática por los demás. Me recordó a una amiga, Rafaela, la verdad en un principio no noté mucho el abismal parecido pero luego de un rato me sorprendí; si Rafaela fuese hormiga, podría apostar mi vida a que sería como Clara. Y por que no dejas la colonia, el hormiguero? bien, he ahí el punto, como te dije no cualquiera esta en ruffiroyal, debes tener la chispa, tener bolas, no sé llamalo como quieras, pero los de ruffiroyal somos bien respetados por el resto; nadie que se haya ido de ruffiroyal puede volver pues una vez que se va se gana el odio y resentimiento de todo habitante del hormiguero pues el líder se encarga de sembrarlo en cada uno de nosotros, mira, yo tengo amigos ahí en la colonia y no quiero perderles, las cosas no son tan malas pero jamás pensé que fuesen así cuando entre a vivir a ruffiroyal.
Otra ronda, ésta está más helada, aunque la malta helada nunca es igual que la malta al natural, y escucho, escucho a mi formica amiga hablar de sus problemas, por que no traje mi cámara conmigo? es impresionante como sus antenas han encorvado bajándose y ahora se hunden en el vaso de malta que desesperadamente Clara bebe. Disfruta, compañera, disfruta cuanto puedas. No puedo, Ruffiroyal no es lo mismo para mí. Entonces querida, termina con tu contrato, vete y sé feliz, Ruffiroyal no es el mundo y tu tienes mucho por vivir. Sonrió y bebió con gusto su malta, y la otra, la siguiente y la que vendría luego de esa, y la que no vendría, que al parecer fue la que más disfrutó.
domingo, 22 de junio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario