martes, 19 de mayo de 2009
Quince.-
Caminaba y solo pensaba y pensaba trescincosiete, trescincosiete, mientras mordía su labio inferior, ese maldito tick que heredo de Lucía su abuela que apenas conoció y que no recuerda por que en ese entonces era mejor pensar en travesuras y robots. El húmedo asfalto llamo su atencion como siempre, y vio esa gigante mancha roja, que 2 pasos mas adelante estaba acompañada de un gato relleno con aire. Al otro lado de la acera los escolares esperaban el bus y comentaban el incidente del felino de un modo que inspiraba más entusiasmo que compasión. Siguio camino al paradero y espero largamente mientras la sentio crecer dentro, cada segundo más. Apenas podía controlarse, subio al bus ya alterado, y seguia creciendo, crecia, crecia. Recordo la tarde en el café, la ultima vez. El cielo no era el mismo, y dificilmente lo demás podría serlo. Esperaba ansiososalto del bus y corriendo a toda maquina llego a un lindo jardin, 357 sonrrió. Abrió otra mano, otros ojos lo miraron. No eran 2, eran 4. Y fue el 357 más feo de todos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario